El duelo perinatal puede surgir después de una pérdida durante el embarazo, el parto o poco después del nacimiento. Es una experiencia que puede afectar profundamente la salud mental materna, dando lugar a tristeza, vacío, culpa, miedo, enojo o una sensación de desconexión que no siempre resulta fácil expresar.
Cada mujer vive el duelo perinatal de manera diferente. El impacto emocional puede estar relacionado con la historia personal, el vínculo con el bebé, las expectativas sobre la maternidad y las circunstancias de la pérdida. Comprender esta experiencia permite reconocer el dolor sin patologizarlo y ofrecer un espacio de acompañamiento cuando la mujer siente que necesita hablar, elaborar lo ocurrido o encontrar una manera de transitar este proceso.
¿Qué es el duelo perinatal?
El duelo perinatal es el proceso emocional que puede aparecer después de la pérdida de un bebé durante el embarazo, el parto o poco tiempo después del nacimiento. Puede relacionarse con una pérdida gestacional, una muerte fetal o una muerte neonatal. Aunque cada experiencia es diferente, la pérdida puede implicar no solo la ausencia del bebé, sino también la interrupción de expectativas, proyectos y representaciones construidas alrededor de la maternidad.

Dentro de este proceso pueden distinguirse diferentes situaciones. La pérdida gestacional ocurre durante el embarazo, mientras que la muerte fetal se refiere al fallecimiento del bebé antes del nacimiento después de un determinado momento de la gestación. La muerte neonatal, por su parte, ocurre durante los primeros días o semanas después del nacimiento. Estas diferencias permiten describir las circunstancias de la pérdida, pero no determinan cómo debería sentirse una madre.
El duelo perinatal tampoco tiene una duración, intensidad o expresión única. Algunas mujeres pueden experimentar tristeza, vacío, enojo o culpa, mientras que otras pueden sentir confusión, silencio emocional o necesidad de continuar con sus actividades cotidianas. Todas estas respuestas pueden formar parte de una experiencia de pérdida que necesita ser comprendida desde la historia particular de cada persona.
Por eso, hablar de duelo perinatal implica reconocer también el vínculo que pudo construirse con el bebé y las expectativas asociadas al embarazo y a la maternidad. La pérdida puede afectar aquello que se imaginaba para el futuro, haciendo que el proceso de duelo sea también una experiencia profundamente subjetiva.
¿Cómo puede afectar el duelo perinatal a la salud mental materna?
El duelo perinatal puede tener un impacto significativo en la salud mental materna, aunque no todas las mujeres viven la pérdida de la misma manera. Después de una pérdida pueden aparecer emociones intensas, cambios en la rutina o una sensación de desconexión que resulta difícil explicar. Estas respuestas no significan necesariamente que exista un problema psicológico. Pueden formar parte del proceso de duelo.

Entre las experiencias que pueden aparecer se encuentran:
- Tristeza o sensación de vacío, especialmente ante la ausencia del bebé y de aquello que se había imaginado para el futuro.
- Culpa o cuestionamientos, como preguntarse si se pudo haber hecho algo diferente, incluso cuando no existe una responsabilidad real.
- Ansiedad y miedo, particularmente frente a un nuevo embarazo o ante la posibilidad de volver a experimentar una pérdida.
- Enojo o frustración, que pueden dirigirse hacia uno mismo, la pareja, el entorno o las circunstancias de la pérdida.
- Dificultad para hablar de lo ocurrido, sobre todo cuando la persona percibe que quienes la rodean no comprenden la profundidad de su experiencia.
- Aislamiento, cuando relacionarse con otras personas, especialmente con madres o mujeres embarazadas, resulta emocionalmente difícil.
- Cambios en el sueño, apetito o concentración, que pueden aparecer durante determinados momentos del proceso.
El impacto del duelo perinatal también puede estar relacionado con la historia personal, las circunstancias de la pérdida, el vínculo construido con el bebé y las expectativas asociadas a la maternidad. Por eso, no existe una respuesta emocional que pueda considerarse “correcta”.
En algunos casos, el sufrimiento puede mantenerse o intensificarse hasta interferir de manera importante en la vida cotidiana. Cuando esto ocurre, un espacio de acompañamiento psicológico puede ayudar a comprender lo que está sucediendo y a encontrar palabras para una experiencia que muchas veces resulta difícil de expresar.
¿Por qué el duelo perinatal puede ser difícil de expresar?
El duelo perinatal puede vivirse en silencio cuando la pérdida no es reconocida o comprendida por el entorno. Para algunas mujeres, resulta difícil explicar la profundidad de lo ocurrido, especialmente cuando otras personas consideran que “ya debería estar bien” o intentan minimizar el dolor. Sin embargo, una pérdida durante el embarazo, el parto o después del nacimiento puede implicar la ruptura de un vínculo, de expectativas y de una historia que comenzaba a construirse.
Cuando el entorno no reconoce la pérdida
En ocasiones, familiares o amigos pueden no saber cómo acompañar y recurren a frases que buscan consolar, pero que pueden hacer que la mujer se sienta incomprendida.

Algunos comentarios pueden transmitir, sin intención, que la pérdida debería ser más fácil de dejar atrás:
- “Puedes volver a intentarlo”.
- “Al menos fue al principio”.
- “Tienes que ser fuerte”.
- “El tiempo lo cura todo”.
- “Quizás era mejor que ocurriera así”.
Aunque estas frases suelen surgir desde la intención de ayudar, pueden dificultar que la persona encuentre un espacio para expresar lo que siente.
El duelo que no siempre tiene un lugar social
El duelo perinatal puede convertirse en un duelo invisible cuando la sociedad no reconoce plenamente la pérdida. Esto puede ocurrir cuando no hubo oportunidad de conocer al bebé, cuando la pérdida sucedió durante las primeras etapas del embarazo o cuando las personas cercanas no comprenden el vínculo que ya se había construido.
La ausencia de rituales, fotografías, recuerdos o espacios para despedirse también puede hacer que algunas mujeres sientan que su experiencia quedó sin un lugar donde ser nombrada.
Cuando aparecen emociones difíciles de explicar
No todas las experiencias de duelo se parecen. Una mujer puede sentir tristeza y, al mismo tiempo, enojo, culpa, alivio, miedo o incluso momentos de tranquilidad. Estas emociones pueden resultar contradictorias y generar preguntas sobre si se está viviendo la pérdida de la manera “correcta”.
No existe una respuesta emocional única. Cada persona necesita tiempo y espacio para comprender lo ocurrido desde su propia historia.
Dar un lugar a lo que se ha vivido
Reconocer el duelo perinatal no significa apresurar el proceso ni buscar una manera de “superarlo”. Significa permitir que la experiencia pueda ser nombrada y escuchada sin minimizarla.

Cuando hablar resulta difícil, un espacio de acompañamiento psicológico puede ofrecer la posibilidad de poner palabras a aquello que todavía no las tiene y explorar cómo la pérdida ha afectado la relación con una misma, con los demás y con la maternidad.
Duelo perinatal, maternidad y cambios en la experiencia emocional
El duelo perinatal puede modificar la manera en que una mujer vive la maternidad y se relaciona con las expectativas que había construido alrededor del embarazo. La pérdida no implica únicamente la ausencia del bebé. También puede significar la interrupción de una historia que comenzaba a imaginarse: cómo sería su vida, cómo sería convertirse en madre, cómo sería conocer a su bebé o cómo cambiaría su familia. Por eso, el impacto emocional puede extenderse más allá del momento de la pérdida.
Cuando cambia la idea que se tenía de la maternidad
El embarazo suele estar acompañado de expectativas, planes e imágenes sobre el futuro. Después de una pérdida, algunas de estas representaciones pueden cambiar.
Una mujer puede experimentar:
- Sensación de que la maternidad ya no es como la había imaginado.
- Tristeza al encontrarse con otras mujeres embarazadas o con bebés.
- Dificultad para participar en conversaciones relacionadas con embarazos y nacimientos.
- Sensación de distancia respecto a otras madres.
- Necesidad de conservar recuerdos relacionados con el bebé.
- Preguntas sobre cómo continuar construyendo su relación con la maternidad.
El miedo ante un nuevo embarazo
Después de una pérdida, un embarazo posterior puede estar acompañado de emociones contradictorias. Puede existir ilusión y esperanza, pero también miedo, ansiedad o preocupación ante la posibilidad de que vuelva a ocurrir una pérdida.

Cada mujer puede relacionarse de manera diferente con esta experiencia. Para algunas, volver a embarazarse puede representar una posibilidad esperada. Para otras, puede generar dudas o temor. Ninguna de estas respuestas determina cómo debería vivirse la maternidad.
La relación con el propio cuerpo
El duelo perinatal también puede influir en la manera en que una mujer percibe su cuerpo. Algunas pueden sentir enojo, extrañeza o desconexión después de lo ocurrido. Otras pueden experimentar una necesidad de comprender qué pasó o buscar explicaciones sobre su embarazo.
Estas experiencias pueden ser especialmente complejas cuando existe una sensación de que el cuerpo “falló”. Es importante evitar convertir estos pensamientos en responsabilidades personales cuando no corresponden.
Una experiencia que merece ser escuchada
Comprender el duelo perinatal desde la perspectiva de la maternidad permite reconocer que la pérdida puede afectar diferentes dimensiones de la experiencia personal. No se trata únicamente de dejar atrás lo ocurrido, sino de encontrar un espacio para elaborar aquello que cambió.
Desde la salud mental materna, acompañar este proceso implica escuchar sin imponer tiempos, respetar la singularidad de cada mujer y permitir que pueda construir sus propias palabras alrededor de la pérdida.
¿Cómo acompañar a una mujer que atraviesa un duelo perinatal?
Acompañar a una mujer durante un duelo perinatal no significa encontrar las palabras perfectas ni intentar quitarle el dolor. Muchas veces, lo más importante es reconocer la pérdida, escuchar sin juzgar y respetar la manera particular en que cada persona vive este proceso. La presencia de familiares, pareja y personas cercanas puede convertirse en un apoyo importante cuando se ofrece sin presionar.
Algunas formas de acompañar pueden ser:
- Escuchar sin intentar solucionar: permitir que hable de lo ocurrido si desea hacerlo, sin apresurarla a sentirse mejor.
- Reconocer la pérdida: evitar minimizar lo sucedido o actuar como si no hubiera ocurrido.
- Respetar sus tiempos: cada persona necesita un ritmo diferente para expresar y elaborar lo vivido.
- Evitar frases que comparen o minimicen: comentarios como “puedes intentarlo de nuevo” pueden resultar dolorosos aunque tengan una intención positiva.
- Preguntar qué necesita: en lugar de asumir qué le ayudará, ofrecer apoyo y permitir que ella exprese sus necesidades.
- Recordar fechas importantes: aniversarios, fechas previstas de nacimiento u otros momentos significativos pueden movilizar emociones.
- Acompañar también después de los primeros días: el apoyo puede seguir siendo necesario cuando la atención de los demás comienza a disminuir.

El duelo perinatal no tiene una forma única de ser vivido. Acompañar también significa aceptar que habrá momentos de tristeza, silencio, conversación y recuerdos. A veces, simplemente permanecer cerca puede ser una forma profunda de estar presente.
¿Cuándo buscar acompañamiento psicológico durante el duelo perinatal?
No existe un momento exacto en el que una mujer deba buscar ayuda después de una pérdida. El duelo perinatal puede necesitar tiempo, y cada persona tiene una manera diferente de relacionarse con lo ocurrido. Buscar acompañamiento psicológico no significa que el duelo se esté viviendo de manera incorrecta. Puede ser una forma de contar con un espacio para hablar de aquello que resulta difícil sostener en soledad.
Cuando el dolor comienza a interferir con la vida cotidiana
Puede ser conveniente considerar un espacio profesional cuando las emociones relacionadas con la pérdida comienzan a dificultar de manera persistente actividades cotidianas como trabajar, estudiar, dormir, relacionarse o cuidar de sí misma. También puede ser importante consultar cuando aparecen ansiedad intensa, culpa persistente, aislamiento, miedo ante un nuevo embarazo o una sensación de desconexión emocional que genera preocupación.
Cuando resulta difícil hablar de lo ocurrido
A veces, la pérdida puede ser tan dolorosa que hablar sobre ella parece imposible. Otras veces, la mujer evita hacerlo porque teme incomodar a quienes la rodean o porque siente que los demás esperan que continúe con su vida. En estos casos, un espacio de psicoterapia puede permitir expresar lo ocurrido sin tener que minimizar las emociones ni apresurar el proceso.
Cuando el entorno no sabe cómo acompañar
La pareja, la familia y las personas cercanas pueden brindar apoyo, pero no siempre saben qué decir o cómo estar presentes ante un duelo perinatal. Puede existir cariño y preocupación, pero también incomodidad, silencio o intentos de encontrar rápidamente una explicación.

El acompañamiento psicológico ofrece un espacio diferente. No busca indicar cómo debería sentirse una mujer ni establecer cuánto tiempo debe durar su duelo. Se trata de escuchar su experiencia, comprender aquello que la pérdida ha movilizado y acompañar el proceso desde su propia historia.
Si aparecen pensamientos relacionados con hacerse daño, no querer vivir o una sensación de no poder mantenerse a salvo, es importante buscar atención profesional inmediata y apoyo de personas de confianza.
El duelo perinatal puede atravesar profundamente la experiencia emocional y la salud mental materna. Cada mujer vive esta pérdida desde su propia historia, sus vínculos y las expectativas que había construido alrededor de la maternidad. No existe una manera correcta de sentir ni un tiempo establecido para elaborar lo ocurrido. Reconocer el dolor y darle un lugar puede ser parte importante de este proceso.
No siempre es sencillo encontrar palabras para una pérdida perinatal. Si sientes que necesitas hablar de lo ocurrido, comprender aquello que ha movilizado esta experiencia o contar con un espacio profesional para transitarla, en Poïesis estamos disponibles para acompañarte desde la escucha y el respeto por tu proceso.
Si sientes que es el momento, puedes escribirnos.
Referencias
Mota González, C., Sánchez Bravo, C., Carreño Meléndez, J., & Gómez López, M. E. (2021). Los estilos de afrontamiento como predictores del duelo perinatal. Revista Argentina de Ciencias del Comportamiento, 13(1), 50-58.
Martínez-Mollá, T., & Ruiz, M. E. M. (2024). Infertilidad y duelo perinatal. MUSAS: revista de investigación en mujer, salud y sociedad, 9(1), 4-26.
Fecha de actualización: (11 Agosto 2026 LA)

